Especies en peligro por culpa del tráfico de animales
Imaginemos un mundo donde especies de animales tan familiares como los osos o los tigres sólo existieran en una enciclopedia o, en el mejor de los de casos, en un zoo. Esta suposición no está tan alejada de la realidad como parece, ya que el hombre ha provocado desde el año 1600 la desaparición de cuatro de cada diez especies, en gran parte, por culpa del tráfico de animales, según un informe de la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (Coda). Con este traslado artificial, no sólo se erradican especies enteras de seres vivos, sino que además es la causa principal de la degradación de la biodiversidad en el último siglo.
Este ataque a la naturaleza un lucrativo negocio anual de 160.000 millones de euros, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena), casi lo mismo que el tráfico de drogas y el de armas, mientras que sus costes son mínimos, ya que las multas por este tráfico ilegal son insignificantes y apenas está perseguido. La falta de vigilancia provoca que se comercialicen en un año 230.000 primates, 1,13 millones de aves y casi 4 millones de reptiles; además, entre el 60% y el 80% de los animales mueren durante el transporte y la comercialización, según Adena.
Los huesos, pieles y demás partes del cuerpo de los animales son utilizados como alimento, adorno, material industrial, remedio medicinal y, curiosamente, se ha extendido la utilización de animales exóticos como mascota.
La principal medida para frenar el comercio ilegal y regular el legal es la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites), que desde 1975 ampara a cerca de 5.000 especies de animales, e incluye desde leones hasta sanguijuelas. El mayor problema de este convenio es que sólo uno de cada cinco países, de los 150 que forman parte del Cites, ha legislado sobre la materia.
Puntos Calientes
Los países ricos son los principales importadores de este mercado de seres vivos. Según el último informe de Traffic, un programa conjunto de Adena y la Unión Mundial para la Naturaleza que se encarga del comercio internacional de especies amenazadas, la UE se sitúa como el mayor importador mundial de plantas y animales silvestres. España es uno de los cuatro países más afectados por el tráfico ilegal de especies junto con Argentina, Indonesia y Tailandia. Sin embargo, los que sufren las mayores consecuencias son los países pobres y en vías de desarrollo, que sobreexplotan sus recursos para cubrir la demanda exterior.
Las especies extintas tampoco descansan
Si el tráfico de especies mueve hoy en día un volumen nada despreciable de dinero, el comercio con fósiles no se queda rezagado: el tráfico ilícito de bienes culturales supone un volumen de seis mil millones de dólares al año. Sólo en Argentina se confiscaron 2.675 piezas en dos años, lo que implica una mínima parte de lo que realmente cruza sus fronteras.
Este país es uno de los paraísos para conseguir estas joyas prehistóricas, ya que su territorio está plagado de yacimientos, sólo comparables a los existentes en China y Canadá. Este comercio está favorecido por la extensión del territorio y la dificultad de las autoridades para controlar los yacimientos y las zonas fronterizas, desprotegidas en el transporte por carretera. En este país, el tráfico de fósiles mueve unos dos millones de dólares al año según la Interpol, y es que en un principio, los hallazgos encontrados en el país pertenecen al Estado según las leyes locales.
Las mafias intentan hacerse con estos objetos de valor incalculable para luego venderlos a altos precios en el mercado negro internacional. Desde 2003 se decomisaron en el país cerca de 50.000 fósiles camuflados en contenedores de fruta y mochilas de turistas. Su mercado es tan amplio que la compra-venta de estos objetos ha llegado hasta Internet: en sitios como Ebay se ofertan cientos de fósiles sustraídos de forma ilegal, desde fragmentos de hueso de dinosaurio por el módico precio de unos 300 dólares, hasta dientes de tiburones prehistóricos y huevos de dinosaurio.
Japón, Suiza, Alemania, Austria y Estados Unidos son los mayores importadores de este mercado ilegal. Sobre todo el último, donde no está prohibida la extracción ni el comercio de estas piezas paleontológicas. En Tucson, Arizona, tiene lugar una de las ferias de fósiles más importantes del mundo, donde se mueven toneladas de piezas.
Los coleccionistas fomentan el tráfico de fósiles a nivel mundial por comerciar con ellos a pesar de pertenecer, en muchos casos, al patrimonio estatal o nacional de los países. Esta actividad potencia el robo de museos que cuentan con piezas de un importante valor paleontológico. Algunas de ellas pueden llegar a venderse por más de 50.000 dólares.
Ejemplares para el recuerdo
Entre las especies que han desaparecido de la Tierra desde hace siglos por culpa de la caza, la sobreexplotación de recursos y el tráfico de animales, se encuentran:
Animales en peligro
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